Errores de Novato en Lavanderías Autoservicio
Cuando entro en una lavandería, a veces no necesito ni mirar las máquinas; solo por el sonido sé que algo va mal. Un "clanc-clanc" metálico me dice que alguien se dejó monedas en el bolsillo. Un zumbido forzado me indica que alguien está intentando lavar tres edredones en una máquina pensada para uno.
1. El "Síndrome del Tetris": Sobrecargar la Máquina
Este es el clásico número uno. Llegas con tres bolsas de ropa y quieres meterlo todo en una sola lavadora de 12kg para ahorrar 4 euros. Lo entiendo, pero la física no funciona así.
La explicación técnica: Una lavadora no limpia solo por sumergir la ropa en agua jabonosa. Limpia por acción mecánica. La ropa necesita subir en el tambor y caer (golpearse) contra el agua. Si llenas el tambor hasta arriba, la ropa se apelmaza, gira en bloque y el agua no circula entre las fibras.
El resultado:
- Ropa que sale con olor a "perro mojado" porque no se ha aclarado bien.
- Manchas que siguen ahí porque el detergente no llegó a ellas.
- Desgaste prematuro de los rodamientos de la lavadora (aunque eso me duele más a mí que a ti).
Mi consejo: Deja siempre un palmo de espacio libre en la parte superior del tambor. Si tienes que empujar con el pie para cerrar la puerta, vas mal.
2. "Más Jabón es Más Limpio" (Falso)
En las lavanderías autoservicio modernas como la nuestra, las máquinas tienen bombas peristálticas que inyectan la cantidad exacta de detergente industrial y suavizante según el programa. Sin embargo, veo a gente trayendo su propia botella y echando un chorro extra "por si acaso".
Por qué es un error grave: El exceso de jabón crea un colchón de espuma. ¿Sabes qué hace la espuma? Amortigua la caída de la ropa (reduce la acción mecánica que explicaba antes). Además, si el sensor de presión de la máquina (presostato) detecta espuma en el desagüe, la máquina entra en modo de seguridad y realiza aclarados extra o se para, dejando tu ropa jabonosa y pegajosa.
Si la lavadora ya incluye el detergente, olvídate de añadir nada. Si es de las que requiere que lo traigas, sigue la dosis del fabricante a rajatabla. Más jabón = ropa más sucia y acartonada.
3. La Ruleta Rusa de los Bolsillos
Monedas, tornillos (sí, veo muchos de ropa de trabajo), pañuelos de papel, chicles y mecheros. Un mechero en una secadora a gas es peligroso, pero un tornillo en una lavadora es letal.
Desde el punto de vista técnico, estos objetos suelen colarse entre el tambor y la cuba, llegando a la bomba de desagüe. Si la bomba se bloquea, la máquina no desagua, el ciclo se para y tu ropa se queda secuestrada flotando en agua sucia hasta que llego yo a desbloquearla. Perder 30 segundos revisando bolsillos te ahorra una hora de espera y un disgusto.
4. Ignorar la Temperatura y los Tejidos
Veo a diario cómo meten jerséis de lana junto con vaqueros y toallas, y seleccionan el programa "Muy Caliente" (60ºC o más) pensando que así se desinfecta mejor. Luego vienen las lamentaciones porque el jersey ahora le vale al gato.
Las fibras sintéticas y la lana reaccionan fatal al calor excesivo y a la fricción de tejidos pesados. Si tienes dudas, consulta siempre nuestra guía sobre qué significan las etiquetas de lavado. Clasificar la ropa no es una manía antigua, es la única forma de que tu ropa dure.
5. Errores en el Secado: La Prisa Mata
La secadora es una maravilla, pero tiene su técnica. Dos fallos habituales:
- Meter la ropa hecha una bola: Sacas la ropa de la lavadora y, tal cual está en bloque, la lanzas a la secadora. El aire caliente no penetrará en el centro del bloque. Sacude cada prenda antes de meterla; tardará la mitad en secarse.
- Abrir la puerta antes de tiempo: Si abres la puerta a mitad de ciclo "para ver cómo va", pierdes todo el calor acumulado. La máquina tiene que volver a calentar resistencias o quemadores, gastando más tiempo y energía.
También es vital limpiar el filtro de pelusas si la lavandería lo requiere (en LaColada lo hacemos nosotros, pero es bueno que lo compruebes). Un filtro sucio impide el flujo de aire y puede sobrecalentar la máquina.
Conclusión de Técnico
Una lavandería autoservicio es como un coche de alquiler de alta gama: funciona de maravilla si la tratas con un mínimo de lógica. No fuerces la carga, confía en la dosificación automática y pierde un minuto separando colores y revisando bolsillos.
Si evitas estos errores, no solo cuidas nuestras máquinas (que te lo agradezco), sino que tu ropa saldrá más limpia, más suave y te durará años. Y si alguna vez tienes una duda frente al panel de control, mejor pregunta antes de pulsar el botón rojo.
Sebastián R.
Más de 10 años al mando de Lacolada Lavanderia Autoservicio Ponferrada y reparando maquinaria industrial y doméstica en mis horas extra. No encontrarás teorías de internet sin contrastar, solo soluciones reales probadas por alguien que se mancha las manos a diario.
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